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martes, 27 de junio de 2023

El plan migratorio de DeSantis perjudicaría a los cubanos que buscan asilo


El gobernador Ron DeSantis dio a conocer el lunes su propuesta migratoria si es elegido presidente. En lo esencial, su plan es ir mucho más a la derecha de Trump, no es nada nuevo porque en ello radica su campaña electoral. Pero para los cubanos hay una cuestión fundamental: DeSantis promete eliminar todos los programas de “parole”, que contemplan el beneficio de al menos 30.000 migrantes al mes, muchos de ellos cubanos.
En su primer plan político importante de su campaña presidencial de 2024, DeSantis, propuso una represión radical de la inmigración ilegal, incluido el envío del ejército estadounidense a la frontera y la detención y deportación masiva de personas indocumentadas, informan agencias cablegráficas y órganos de prensa.
De ser elegido presidente, el gobernador también pondría fin a la ciudadanía por derecho de nacimiento y construiría un muro en la frontera sur, resurgiendo dos ideas que alguna vez defendió su principal rival por la nominación republicana, Donald Trump.
La plataforma de inmigración, tal como está escrita, ofrece un enfoque duro hacia la población indocumentada del país y la frontera sur. Sin embargo, descrita por DeSantis, la ejecución sería aún más severa y pondría a prueba los límites legales que han definido durante mucho tiempo quién tiene derecho a estar en Estados Unidos y cómo el gobierno puede dirigirse a quienes no lo tienen.
Hablando en Eagle Pass el lunes, DeSantis dijo que permitiría el uso de fuerza letal contra las personas que intentan cruzar a EE. UU. atravesando las estructuras fronterizas. Estuvo de acuerdo con un hombre en la audiencia que comparó el flujo de inmigrantes indocumentados con “un acto de guerra” que requeriría una respuesta militar. DeSantis también propuso otorgar a los estados el poder de “declarar una invasión” y deportar personas por su cuenta.
Los tribunales estadounidenses han dictaminado repetidamente que regular la inmigración es una responsabilidad federal. Aparentemente, ese principio se afirmó la semana pasada en parte cuando la Corte Suprema falló —8 a 1— contra Texas y Luisiana en su demanda por las normas de arresto y deportación de inmigrantes de la administración Biden.
“Si los federales tienen la responsabilidad de hacer inmigración, y deciden simplemente no hacerlo, ¿entonces estamos indefensos y no tenemos las leyes aplicadas en absoluto?” dijo DeSantis. “Creo que los estados tienen un papel que desempeñar. Puedo decirles que, como presidente, vamos a delegar por completo a todos los gobiernos estatales y locales para poder hacerlo cumplir”.
A través de políticas de inmigración más implacables y austeras, incluido el bloqueo de la mayoría de los casos de asilo, obligando a las personas a permanecer en México mientras se revisan sus casos y amenazando con castigos severos para los inmigrantes ilegales, DeSantis insiste en que puede frenar el flujo de migrantes hacia EE. UU., una promesa que cuestionar el precedente histórico.
El lema de su plataforma, “sin excusas”, invoca las principales críticas de DeSantis a la presidencia de Trump como un período de promesas incumplidas. Durante el fin de semana, su campaña tuiteó un clip de Trump prometiendo “la operación de deportación nacional más grande en la historia de Estados Unidos”, con el comentario: “Trump hizo esa promesa en 2016, pero terminó deportando menos ilegales que Barack Obama”. Adelantándose al anuncio durante el fin de semana, la campaña de DeSantis publicó un video que culpaba a la administración de Biden por el estado de la frontera, pero no perdonó el mandato de cuatro años de Trump al criticar la falta de acción percibida durante la última década.
Trump, como candidato en 2016, prometió construir un muro en la frontera sur y que México lo pagara. Terminó su primer mandato habiendo construido alrededor de 100 millas de muro nuevo, la mayoría de los cuales reemplazó la construcción anterior. Trump también dijo que pondría fin a la llamada ciudadanía por derecho de nacimiento, pero se topó con la Enmienda 14 de la Constitución, que otorga la ciudadanía a todas las personas “nacidas o naturalizadas en Estados Unidos”. Ha revivido la promesa una vez más en su campaña para recuperar la Casa Blanca, informa la CNN.
DeSantis en su plan de política sugiere que la lectura simple de la Enmienda 14 es “inconsistente con el entendimiento original” y dice que “obligaría a los tribunales y al Congreso a abordar finalmente la política fallida”, aunque sin explicar cómo.
A diferencia de Trump, DeSantis no insistió explícitamente en que México pagaría por el muro. Pero dijo que estacionará tropas en la frontera hasta que esté completado y agregó que una administración de DeSantis recaudaría fondos mediante la “penalización con impuestos a las remesas de los extranjeros ilegales” y que también penalizaría a las naciones que trataran de impedir esta medida fiscal. 
DeSantis también dijo que pondría fin a la llamada política de “atrapar y liberar” que permite que algunas personas no violentas vivan en Estados Unidos mientras esperan una audiencia judicial sobre sus solicitudes de inmigración y asilo. En cambio, la propuesta de DeSantis exige la detención de personas indocumentadas hasta la fecha de su audiencia, una política que probablemente llevaría a decenas de miles de personas a ser detenidas por el gobierno de EE. UU. por un tiempo indefinido.
DeSantis también promete deportar a los “extranjeros criminales”. Su propuesta no dijo si un “extranjero criminal” incluye a cualquier persona que no esté legalmente en EE. UU. o personas indocumentadas condenadas por un delito mientras están aquí. El ahora gobernador también deportaría a las personas que se quedaran más tiempo que el permitido en sus visas. Según el Departamento de Seguridad Nacional, alrededor de 850.000 visitantes extranjeros se quedaron más allá de su estadía autorizada solo en 2022.
DeSantis también prometió responsabilizar a los cárteles mexicanos de la droga autorizando sanciones a los líderes y otras entidades, así como endureciendo las penas para quienes trafiquen fentanilo y declarándolos “organizaciones criminales transnacionales”.
“Si el gobierno mexicano se demora, DeSantis se reservará el derecho de operar a través de la frontera para proteger nuestro territorio de las actividades de los cárteles mexicanos. Si el gobierno mexicano no detiene la fabricación de drogas de los cárteles, DeSantis aumentará los recursos para la Marina y la Guardia Costera y bloqueará el ingreso de precursores químicos a los puertos mexicanos”, dice la propuesta.
Mientras hablaba en el condado de Maverick, Texas, fue más allá y dijo que su administración autorizaría a las fuerzas del orden público a usar la fuerza letal contra los miembros del cártel y los inmigrantes que se cree que están involucrados en el tráfico ilegal de drogas que atraviesan el muro fronterizo.
“Usaremos todas las palancas a nuestra disposición para ganar la pelea”, dijo DeSantis. “Si alguien está rompiendo el muro fronterizo, lo que está haciendo en otras partes, demostrando intenciones hostiles o acciones hostiles, se debe poder enfrentar eso con el uso apropiado de la fuerza”.
Cuando un reportero le preguntó si eso significaba dispararle a alguien, DeSantis respondió: “Por supuesto, por supuesto que usas fuerza letal. Quiero decir, ¿cómo dejarías que alguien... quiero decir, dejarías que alguien entrara a tu casa y te hiciera daño?”.
Además, DeSantis impondrá sanciones a las jurisdicciones santuario que “traten de frustrar la ley federal de inmigración” al cortarles “cientos de millones de dólares en subvenciones”.
Si bien planea restablecer el plan de la época de Trump de Acuerdos de Cooperación de Asilo con los países del Triángulo del Norte, su plan iría más allá para cerrar el Tapón de Darién en Panamá. Esta región es a donde llegan millones de personas de todo el mundo, entre ellas miles y miles de cubanos, que vienen a través de América del Sur para llegar a Estados Unidos. Cerrar la brecha también evitará el control chino del Canal de Panamá, argumenta DeSantis.
Uno de los aspectos más controvertidos de su plan implica derrocar a las autoridades ejecutivas de la administración Biden y poner fin al uso de la libertad condicional, según un plan de la actual administración que beneficia a miles de cubanos, venezolanos y nicaragüenses. 
DeSantis también tiene como objetivo desafiar la interpretación actual de la ley de EE. UU. que exige procesar a los inmigrantes que ya ingresaron a los EE. UU. “Se pueden repeler, eso es soberanía 101”, dijo el gobernador al corresponsal de Sooner Politics, un periódico de tendencia conservadora de Oklahoma.
Además, DeSantis se comprometió a declarar una emergencia nacional en su primer día en el cargo. “Habrá un nuevo sheriff en el pueblo en enero de 2025”.

martes, 8 de marzo de 2022

Diáspora, exilio, frontera


La diáspora cubana es un concepto que define, por hiperbólico, el carácter de un pueblo condenado a buscar una grandeza que desborde la isla.
Es en La Habana que se empieza a hablar de diáspora, a finales de los años ochenta. Con la literatura adquiere el pasaporte a la fama: los escritores de la diáspora. Pero ya desde antes se había iniciado una búsqueda de neutralidad.
Hablar de la comunidad cubana en el exterior, al referirse a quienes viven en el sur de la Florida y no mantienen una supuesta beligerancia anticastrista.
La diáspora abarca toda la geografía. Hubo que inventarla para no mencionar al exilio y para no hablar de Miami, o al menos para restarle importancia.
A partir de entonces surge una terca batalla de ciegos y sordos. Muchos exiliados se niegan a verse incluidos bajo tal sombrilla. En Cuba la palabra forma parte del oficialismo, con una ignorancia contundente.
La diáspora nos es ajena, porque muchos no fuimos expulsados. Buscamos el destierro como una bendición y no como un castigo. Aunque también la diáspora nos pertenece, ya que en la partida hubo mucho de culpa y persiste el desarraigo.
Fue en Cuba donde se apropiaron de una palabra hebrea. Es en el exilio donde nace la identificación con el pueblo judío. Cuando La Habana comenzó a hablar de diáspora, tuvo el propósito de ignorar a Miami. Por eso aquí se rechaza el término, sin por ello dejar de insistir en la actitud de proclamar a esta ciudad como el sitio temporal de la nueva Jerusalén, la Tierra Prometida, el comienzo que algún día se trasladará a la isla. Los inmigrantes errantes tienen en algún momento que volver la mirada hacia el centro vital, que es el punto de partida.
Diáspora y Aleph se complementan, comparten el mismo fundamento. Nada más irónico que la repetición de que el Aleph de la cultura cubana se encuentra en la isla. La afirmación como un afán por establecer un lugar ideal, donde radica la totalidad de las posibilidades creadoras, las que confluyen sin confundirse y son vistas desde todos los ángulos. El sitio en que converge y se almacena íntegra la diversidad artística. El universo que contiene todos los bordes y fronteras y cuyo centro no es un punto sino una circunferencia infinita. Esa letra —que más que un alfabeto es una enciclopedia— está en una nación que siempre ha escapado a las definiciones. Una nebulosa en vez de una esfera; un país pequeño, y limitado por aguas profundas, en busca de la otra costa. Una imagen que aspira a ser un concepto y no termina de definirse. Apenas una idea.
El Aleph como un recurso de urgencia que encierra el universo en un sótano. Asombra ese reduccionismo, como una justificación de un proceso revolucionario que desde su nacimiento pretendió ir más allá de sus fronteras. Primero geográficamente. No bastaba hablar de la isla de Cuba, ya que lo correcto era referirse al Archipiélago Cubano. Luego en su vertiente guerrillera, con la conversión de La Habana en un foco de irradiación de la violencia. Después imperialista, con unas fuerzas armadas al servicio de guerras extraterritoriales. Globalizadora, por último, con la exportación de médicos, maestros y técnicos a diversas naciones.
Esta extensión del país tiene su contrapartida en una vieja idea colonialista: todo esfuerzo literario, gráfico y musical fuera de la metrópolis no es más que un apéndice —a veces válido, siempre secundario— condenado a girar de acuerdo al poder dominante. Este estrechamiento con el ropaje de un plan abarcador ha tratado de sortear el egocentrismo bajo el disfraz de la asimilación cultural: reconocer la existencia de una literatura del exilio, una plástica internacional y una música que trasciende las fronteras, pero que no dejan de ser limitadas en sus logros y dependientes de la raíz. La nación no como fuente nutritiva, sino como campana bajo la cual respirar. El concepto estereotipado de la patria como madre, agrandado al endiosamiento del Estado —padre para los residentes en la isla, padrastro para quienes viven en el exterior— todopoderoso, vigilante y ceñudo.
El Miami cubano como el sustituto de la patria, la estación de tránsito, el baúl de los recuerdos y la avanzada del futuro.
El 1º de enero de 1959 nos sorprendió con apenas conocer el desarraigo. La isla siempre fue un imán para la inmigración, desde antes de su descubrimiento por los europeos. Cuba es ahora una dinamo sin tregua de generaciones de inmigrantes. Circunstancias del momento. Razones políticas.
La diáspora no existe, es solo un paréntesis. Llevamos siglos por el mundo, destacándonos en los empeños más diversos. Arte con pasaporte de avanzada. Cultura errante, llamativa y gritona.
Siempre ha existido la diáspora cubana. El exilio es una palabra dura para quienes viven fuera de la isla. La diáspora es una palabra blanda para quienes residen dentro. Hablar del exilio encierra peligros en Cuba, hablar de diáspora no.
Sin embargo, la diáspora es un concepto subversivo: implica expulsión, tiranía, ocupación extranjera, despotismo cultural y religioso y la esperanza del regreso. El exilio es simplemente oposición política.
Los exilios son tristes. La diáspora es esperanza. El exilio es una idea fija. La diáspora, siempre movimiento. La patria o la falta de patria crean la diáspora. Esta implica el renacimiento de lo perdido.
El exilio es fácil de combatir, porque representa al enemigo en retirada. La diáspora se expande y no se logra abarcar nunca.
El exilio anticastrista desaparecerá algún día. La diáspora es eterna. Ave fénix, el cubano errante, viaje de ida y vuelta, el adiós que guarda la memoria.